Pues mira, te cuento una cosa: mi madre siendo yo niña y pasando por esa temporada de solo querer comer dulces y rechazar la comida, se me plantó un día para cenar con un bol de chuches y me dijo que me iba a poner todos los días chuches para comer, para cenar… Le pedí comida normal y me dijo que para cenar había eso. 0 Regañinas, 0 enfados y 0 dramas. Después del susto, no recuerdo si me terminó poniendo comida normal para esa cena o cené efectivamente chuches y nunca más rechacé comida normal, ni se me ocurrió tirar un bocata del cole a la basura y cambiarlo por algo del kiosko.
Yo lo que sí haría es hablar con la abuela seriamente para retenerle la paga un tiempo para compensar el «dinero tirado en comida», y luego ponérsela en una hucha para que aprenda a administrarlo. Lo de pegarle un sustillo con lo de las cenas azucaradas ya es una opción más. A mí desde luego me funcionó mejor que cualquier regañina.