No le hagas ni caso. Yo dejé todos mis dientes debajo de la almohada porque venía el ratón perez, no sabes que disgusto cuando me enteré que no existía pensando que los había perdido, pero no, porque mi madre me los guardó. Ahora tengo 34 años, por desgracia ya no tengo mamá, pero si mis dientes de leche que ella guardó con toda la ilusión de las dos.