Mis padres me dijeron que no al segundo agujero en la oreja con 12 años también (los primeros me los hicieron al nacer) porque decían que eso era de chicas mayores y si quería ser una me tenía que portar como tal. Me asignaron ciertas tareas fáciles, hacer la cama todos los días, poner y quitar la mesa, sacar la basura, bañar al perro tener el cuarto siempre ordenado, cosas así, algunas ya las hacía pero hubo otras nuevas. Y al tiempo me dejaron hacerme el pendiente. Después cuando quise un teléfono móvil fue lo mismo pero con otras responsabilidades porque ya era más mayor (esto fue hace muuuucho tiempo jejejeje)
A mí eso me valió porque recuerdo que me pareció bien que no me trataran como a una bebé y porque le vi cierta lógica a la cosa. Si hubiera sido ‘no te lo haces porque a mí no me gusta» hubiera seguido el mismo razonamiento y me lo hubiera hecho con una aguja porque a mí sí me gusta.