Muy de acuerdo con Mari.
A mí tampoco me gusta que cojan comida de mi plato, ni aún pidiendo permiso. Si lo quieren probar ya corto yo un trozo y se lo pongo en su plato.
Tampoco presto cosas, nunca, con excepción de mi pareja o familia porque son tan cuidadosos como yo. Ya escarmenté hace mucho con otras personas que me devolvían libros o ropa rota o los perdían.