Si sois un número muy reducido de invitados y lo que queréis es una boda íntima, ahí tenéis la excusa: “Mira, Juan, es que vamos a hacer una boda íntima únicamente para las familias de ambos”, y ya está. Quedáis bien y, oye, si se molesta, su problema es. Tampoco es que le vayáis a mentir. No pasáis de 70.