En realidad, si lo que quieres es un regalo «normal» con ticket para poder devolverlo y comprarte otra cosa, no quieres un regalo, quieres algo concreto y, si no coincide con el regalo, financiarlo devolviéndolo.
El regalo son las manos que lo dan y el simple hecho de personalizarlo, aunque sea desacertado, ya implica querer ofrecer algo único y solo para ti. Yo debo ser muy rara, pero ese gesto ya me vale más que el regalo en sí, aunque sea un repollo con lazos.