Pues seré la única que le de la razón a la autora.
El querer se da al querer y si el niño no se hace de querer, pues ya está. Y os hablo desde mi experiencia: el hijo de mi ex marido era insoportable. También es gay y no de los discretos (ahora ya es mayor) y me lo puso todo muy difícil. Su padre le consentía hasta la saciedad hasta el extremo de que una vez puso una película nopor un sábado por la tarde que estábamos todos en familia incluida la novia del hijo mayor que era la primera vez que venía a casa. Flipamos todos en colores menos el niño y el padre que normalizaron todo. De ahí a divorciarme no pasó mucho tiempo.
Las malas personas también nacen así.
Fin.