A Dafne:
A ti no sé ni por qué te contesto, porque vaya coda final has dejado, pero allá voy con la sutileza habitual:
A ver, alma de cántaro, si unas son muy jóvenes para mí y otras demasiado mayores, ¿tú qué crees que busco?
Al resto: Va, a Dafne no le digáis nada. A ver si se da cuenta ella sola…