Por supuestísimo. Tu hijo ha madurado, tiene experiencia en el mercado de trabajo y ahora sabe de la importancia de la formación. Una experiencia de maduración excelente.
Tu marido, que seguro que se empeñó mucho en que su hijo se formara, también es de esa opinión. Lo que pasa es que ahora se habrá puesto cabezón y está en plan vengativo, «yo ya te lo dije y ahora que te has equivocado te fastidias». Cosas de hombres, se sintió humillado porque su hijo no le hizo caso y ahora se la quiere devolver. Se le pasará.