No deberías preocuparte todavía de eso. Ni siquiera has elegido el piso que quieres comprar. Y a veces encontrar uno que te llene el ojo puede suponer año o año y medio con suerte. En cuestión de bancos, hipotecas, préstamos o inversiones en ese plazo pueden cambiar mucho las condiciones, y después de hacerte a la idea de lo que quieres te ves obligada a volver a la casilla de salida y volver a ir preguntando por oficinas bancarias.