Voy a abundar en lo ya dicho: ni se te ocurra devolver lo ya comprado, que además hace falta, en gastarte más dinero y encima para salvarle el culo a tu ex, que no se lo merece. Con 16 años, tu hijo tiene la edad suficiente para encajar decepciones (y es necesario para que madure) y pueda ver lo impresentable que es su padre de forma natural.
Felices fiestas.