El concepto de «barato/caro» es muy subjetivo. Cada persona tiene su propia visión de la lista de prioridades, y eso no es ni bueno, ni malo, es distinto. Hay quien se queja de que la fruta está muy cara pero se gasta una pasta en pedir a domicilio, por ejemplo.
En estos casos, cuando mí marido y yo discrepamos, pues cada uno se gasta su dinero en lo que cree conveniente. Al fin y al cabo tanto las frikadas como unas zapatillas de 100 euros (habiendo buenas por menos dinero) son capricho. No debería ser motivo de discusión