Pero hija, ¡bienvenida al club de la vejez! Ya deberías saber hace muchos años que los hijos nos abandonan, y más en Nochevieja, para irse con los amigos, ¡a mí me parece lo más normal! Y las viejas nos vamos quedando solas con nuestros recuerdos. El año pasado no, pero el anterior en Nochevieja ni las uvas, me fui a la cama a las once y desperté al día siguiente como una rosa, ¡y tan feliz!