La vivienda es un derecho fundamental y un bien de primera necesidad. Cuando una demanda global (fondos buitre, especuladores, airbnbs o similares) compite con una demanda local con salarios españoles, no hay libre competencia, hay expulsión de la comunidad. Decir que si no puedes pagar, «ilijiti di isi zini y listi», como sugiere H, que no parece el más listo de la clase, es ignorar que las personas tienen trabajos, redes familiares, circunstancias y vidas arraigadas en un lugar.
Regular no es ir contra el mercado, es poner límites lógicos y éticos a un sistema que, dejado a su suerte, destruye el tejido social y convierte un derecho básico en un privilegio para el que más tiene.