Nosotros somos gallegos. Todos, padres, hijos y abuelos. Y el año que nació mi primera hija pasamos las Navidades entre casa de mis padres y la de mis suegros. Ella tenía entonces 2 meses.
La casa de mis padres es húmeda pero trataban de tener el deshumidificador y la calefacción encendida con tiempo suficiente para que al llegar estuviéramos cómodos.
Sin embargo en casa de mis suegros no tenían calefacción. Nada. Porque según ellos no hacía frío y éramos unos exagerados. Así que tuvimos que comer con cazadora y la niña con un buzo y una manta.
Cabe destacar que todos somos del mismo pueblo, no es que seamos unos de una zona más cálida que otra, ni que sea yo una urbanita.
Simplemente les daba igual.
Resultado: ir poco.