No creo que sea una decisión para tomar desde la presión social o desde el miedo a perderse algo, sino desde la libertad y la convicción de querer traer, criar y educar un ser humano al mundo.
Yo siempre he tenido claro que no, ya paso los 40 y si volviera atrás tampoco me lo pensaría. Mis amigas tienen hijos y sus vidas no me dan ninguna envidia.
Ser madre es renunciar, en mayor o menor medida, a tu identidad, tu tiempo, tu dinero, tu espacio (físico, mental y emocional) movilidad, proyectos personales, aficiones, pasiones, ocio adulto, horas de sueño, descanso, libertad, estado físico, intimidad sexual, y sumar ansiedad, miedos, carga mental, relaciones interpersonales no elegidas, nuevas obligaciones como horas de parque, de extraescolares, de cumpleaños infantiles, de deberes, en fin y de las mil cosas más de las que hablan todos los padres, todo esto considerando que tu pareja se implica igual que tú y que el niño nace y crece sano. Y después de años de todo eso, comienza la adolescencia, con otra lista interminable de maravillas.
A muchas personas les compensa y son felices, y repetirían. Seguro que comentan unas cuantas con lo bonito de tener hijos. Valora si estarías dispuesta a todo eso.