Por supuesto que es perfectamente normal lo que ha hecho tu hija adolescente de 16 años. Es lo que hace todo el mundo! Y se ha tomado una o dos cervezas, no tres litros de vodka!
Sí, deberías dejarla salir en fin de año. Y no, no es como para ponerte a reñirle y castigarla. Las cosas se hablan, no se imponen. Porque ponerte a gritarle lo único que consigue es que se cierre en banda y que no te cuente nada. Pero haciendo lo que haces (gritos y castigos) tu hija no va a aprender nada. Lo que es peor: si algún día llega a tener un problema saliendo, imagínate que bebe demasiado, o que le echan algo en la bebida y que se encuentre mal, lo que va a hacer es NO RECURRIR A TI. Tenerte miedo y evitar llamar a quien debería protegerla y ayudarla.
Es sano que se emborrache? No. Pero ni tu hija se ha emborrachado con una cerveza, ni las gominolas o las patatas fritas son sanas.
Tienes que entender a tu hija y hablar con ella de qué hacer en esos casos. Con una conversación sincera y como «adultas». No como un «lo que yo diga va a misa». Tu hija está empezando a ser independiente y lo que necesita es poder confiar en ti y que la guíes. No que la trates como a un bebé y te enfades si no hace lo que tú quieres.