Si tienes talento para dibujar y pintar, te aseguro que no te van a pagar dos duros. Vivo perfectamente de ellos desde hace años, pero es que nunca lo abandoné para dedicarme a otra cosa que no estuviera relacionada: clases particulares para niños y adultos, talleres en museos y galerías.
Parece que te metiste en la fábrica y no volviste a tocar un pincel.