Madurar es ser consciente de que existe gente interesada y que te la va a jugar, y aún así seguir siendo empática, generosa y bondadosa. Madurar es aprender a identificar esas conductas y a poner límites justos y asertivos; y si aún así alguien te la juega, entender que el problema es de la otra persona y no dejar que nos afecte emocionalmente hasta el punto de cambiarnos la personalidad.
Suerte en tu proceso de maduración.