Me pasó no una sino dos veces, que alguien a quien no conocía mucho me vino con la historia de que había visto a mi marido con una chica muy guapa. En un caso era una compañera de trabajo lesbiana (a la que conozco y me llevo de maravilla) y estaban comiendo en un restaurante que yo les recomendé. En el otro caso, era su hermana. Me pareció fatal que esas personas fuesen tan metiches de venir a meter cizaña sin pruebas.