Mis dos hijos fueron desde los 8 meses a la EI exactamente en el mismo horario para que yo fuera a trabajar. Lo que te está pesando es el sentimiento de culpa que arrastramos todas las madres, la diferencia es que las que trabajamos es porque no queda otro remedio y tú «crees» que al poder elegir estás abandonando a tu bebé (que las trabajadoras nos sentimos igual) pero con agravante. Nada más lejos de la realidad. Mis hijos se lo pasaban muy bien, volvían a casa súper felices. Eso sí, al principio están más en casa que en la EI por los virus, pero una vez se inmunizan ya se estabilizó la cosa. Si has tomado la decisión de opositar es exactamente igual que quien va a trabajar. ¡Ánimo!