Mi hermana sabía que yo tendría a mi hijo a finales de julio y aún así puso su boda en octubre, la dije que seguramente no fuese porque mi primer parto fue cesárea y la recuperación fue espantosa, a parte que mi recién nacido tendría dos meses y poco y su hermana dos añitos, es decir: iba a ser un agobio y paliza para nosotros.
Finalmente fuimos porque me recuperé bien de la cesárea, me arrepiento constantemente de haber ido e incluso una pediatra me regañó: una boda no es lugar para un niño de dos meses-me dijo.