Efectivamente. Ya están tardando en sacar unos Cuadernos de Consentimiento impresos en papel timbrado, conveniente y necesariamente situados en todas las mesillas de noche de los adultos. Y un boli.
Qué tal si, entre todos y todas recuperamos el sentido común, sin perder el del humor, y ponemos fin a esta guerra inútil que pretende dividir la especie humana en dos mitades estúpidamente enfrentadas. Lo que podría llevarnos nada menos que a la extinción biológica. ¿Exagero? Puede que sí, pero la gravedad del conflicto lo exige.