Yo estuve en una situación parecida pero en el otro lado, él decía lo mismo que tú, pero la realidad era que todo era buen rollo si se hacía lo que él quería, porque cuando yo proponía alguna alternativa todo eran muros y pegas, explicadas con una sonrisa y muy tranquilamente, pero era un no detrás de otro, y si intentaba ir algo más allá, había una actitud sutilmente defensiva. Así que me di cuenta de que no iba a poder lidiar con eso y decidí buscar un profesional. Él se quedó tan sorprendido y desconcertado como tú dices que estás.