Mi marido va a ver a su madre todos los días y es un adulto perfectamente funcional, no un enmadrado que no sabe hacer nada. A veces yo voy también, otra no, según me apetezca y tenga tiempo. También es cierto que mi suegra es una mujer encantadora que me quiere como si fuera su hija y nunca me ha considerado como una competidora. De hecho, por ejemplo, desde que empezamos a salir, si él tenía que elegir entre acompañarme a mí a algún sitio o ir a buscarla a ella, yo misma le insistía a él que atendiese a su madre, que yo me las apañaba sola y que ya nos veríamos más tarde o al día siguiente, nunca me enfadé con él por esos motivos y esa generosidad es algo que él siempre ha apreciado.