Creo que lo mejor, casi siempre, es la custodia compartida.
Es duro hacerse a la idea de no ver a tus hijos cada día, pero es lo más justo para un reparto equitativo de las responsabilidades.
Soy madre separada con custodia compartida.
En un principio, al padre le vino todo muy grande, porque antes de repararnos la inmensa mayoría de la carga la llevaba yo. Pero se organizó.
Ahora, además de ser madre, tengo vida.