Aquí sobre todo importa la opinión de la madre más que la de la niña.
Cuando yo era pequeña un primo nuestro nos regaló dos tortugas a mi hermana y a mi. Mi madre no dijo nada en ese momento, y nosotras pues vimos el regalo con curiosidad.
Pero a mi madre no le debió gustar ni un pelo, porque un día que volvíamos de jugar de la calle y las tortugas no estaban, sin cortarse un pelo nos dijo que había dejado la ventana abierta mientras limpiaba y las tortugas se habían escapado.
Al de un tiempo nos enteramos que las había tirado a la basura, y ella misma nos lo confirmó. Le importó tres pitos