Soy atea, pero cuando eso pasó, con la edad de tu hija, la única explicación «asumible» para la edad mental de mis hijos que pude encontrar es el viejo cuento del cielo. Los niños entienden que las cosas tienen un principio y un final y que la vida puede ser así, incluso pueden haberlo visto en animales. A partir de ahí el viejo cuento de que el abuelo «se había ido al cielo» y que es un lugar mejor coló. Lo entendieron, se pusieron muy tristes como estábamos todos pero lo entendieron. Quizás estemos ya genéticamente programados para entender la muerte.
Y mis hijos, de mayores, han seguido siento tan ateos como yo los crié. Una mentira benigna.