La cuestión es sencilla.
Si comparto mi piso en propiedad sin cobrarle alquiler a mí pareja, él se beneficia porque deja de pagar un alquiler y yo no pierdo nada. Ambos salimos beneficiados.
Si le cobro, yo me beneficio y él pierde la parte que puede destinar a ahorro.
Querer a una persona implica querer su beneficio y no pensar de antemano que se está aprovechando.