Piénsalo de esta manera: si te pasase algo trabajando a cuenta del estrés, a tu empresa lo único que le importaría sería buscarse las castañas para pagarte lo mínimo posible y quitarte de en medio cuanto antes.
Y tus compañeros a lo sumo te mandarían un WhatsApp o te harían una única visita y luego pasarían de ti.
Hay que saber donde merece la pena dejarse la piel y nunca es en el trabajo.