Cariño, ya nos imaginamos que nunca cambias de opinión. Se llama fanatismo.
Me imagino que a la autora el dilema le surge también por las mañanas al llegar al trabajo:
«Es que por las mañanas me dicen buenos días y no me sale responder buenos días porque para mí es mentir, porque los días no son buenos y la vida no es buena, y sólo de pensarlo me invade la náusea, y a esa misma persona que me está dando los buenos días lo que me sale es decirle que lea a Cioran y a Schopenhauer para que vea que en ese día que a él le parece tan bueno en realidad le van a violar y va a padecer terribles dolores y sufrimientos, es que no sé mentir y no me sale decir buenos días de vuelta porque yo yo yo y mi sensibilidad…»
Jajaja la verdad es que es muy Pantomima Full, ojalá un sketch sobre fanáticos que te dan la chapa y te educan sin que se lo pidas