No me sale otra cosa que decir, salvo madre mía, cómo andan las cabezas en este mundo… Te estás montando una peli bastante tóxica, patética e inmadura.
Te tiembla el útero con un tipo al que no ves desde que tenías 17 años. Por lo que dices, teníais una relación rollo macarresco de peli de Mario Casas. Ahora te arreglas por si te cruzas con él.,quieres es saber dónde trabaja, le controlas en redes, te haces la encontradiza… Para qué? ¿Para tener su validación? ¿Para engordar tu ego? ¿Para tirártelo? En todos los casos, tienes un problema muy gordo que deberías solucionar en terapia.
Y, por si fuera poco espectáculo bochornoso, te autojustificas echando flores a tu marido, cuando el que te calienta el horno es el malote de adolescencia que seguramente habrá madurado más que tú. No cejas en tu empeño de que te mire, de que te tenga en cuenta cuando seguramente NI TE HA VISTO las veces que se ha encontrado contigo.
Lo dicho, terapia, te hace mucha falta. Por cierto, la frase “arréglate todos los días como si fueras a encontrarte a tu ex” me parece asquerosa. De una falta de respeto total a tu pareja y tu autoestima. Quizás, además, de la terapia, deberías plantearte si de verdad estás con tu pareja porque le amas o porque te viene bien como respaldo económico y de estabilidad social.
Luego me dicen que me paso tres pueblos, pero es que algunas no me lo ponéis fácil…