Pues una que está 100% con la autora. No creo que nos relacionemos en el mismo lugar y estoy rodeada de gente así. Y aunque uno tenga algún tipo de neurodivergencia, no te exime de decirle algo. Como mi vecina con su hijo de tres años, que no emite sonido alguno pero «él es normal, el pediatra dice que hablará cuando quiera», que le tiró el colacao por el piso y se viene riendo. ¿Perdona? Tendrás que decirle que no puedo hacer eso, ¿no?
Juzgo a esta pareja porque no llevan al tiño a mirar, sí.