Yo me acabo de comprar una casa y algo que nos ayudó muchísimo fue irnos de vacaciones. Empezamos a ver casas por Halloween. Yo ya había tenido una reunión con nuestro agente, donde pusimos sobre la mesa lo que podíamos permitirnos, las zonas, etc.
Vimos un par de casas que no había por dónde cogerlas (por $500k más unos $8k al año de impuestos, auténticas birrias). En total vimos unas 10.
A finales de noviembre nos fuimos dos semanas a Corea y Japón y, al volver, dijimos: a por ello. Decidimos dejar de buscar pegas, porque las casas que realmente queríamos valían de $700k para arriba y no nos llegaba.
Volvimos un sábado, vimos dos casas esa semana y dos más el sábado siguiente. Hicimos nuestra primera y única oferta ese mismo sábado (por un 10% más de lo listado, pero bueno) y nos aceptaron la oferta el 15 de diciembre.
Lo único malo es el 6% de interés (en EE. UU. está muy alto) y que la casa es de los años 50, aunque la mayor parte está reformada, excepto el baño. Pero tiene todo lo que buscábamos: cul-de-sac al lado de un bosque, salón y cocina normalitos, sótano habilitado para que mi marido tenga su «man cave» y sala de juegos, garaje, jardín, 2 habitaciones, nos tenemos que conformar con un solo baño, ático terminado también y nuestro bonus fue un porche acristalado en el que los gatos pueden ver las ardillas y los pájaros. Claro que yo por medio kilo quería 2 baños uno con sauna y plato de ducha, vestidor y salón enorme, y en la zona pija.
Mi consejo: Tomar distancia o tiempo ayuda a decidir mejor. A veces parar, despejar la cabeza y aceptar que no todo será perfecto es lo que te permite avanzar y tomar una decisión realista y acertada.