Yo siempre he sido esa persona que sí se lanza, propone y ofrece, pero ser más lanzada o menos cortada no es un sinónimo de tener ganas de poner siempre la voluntad y el esfuerzo, eso también acaba cansando. A mi también me gusta que me digan de quedar, por muy extrovertida que yo sea.
Entiendo lo de la timidez, pero hasta cierto punto. El dejar siempre la responsabilidad de llamar para quedar, de proponer, de escribir, de decir y de hacer, a otras personas, porque «no me sale» me parece bastante cómodo. Una vez somos adultos y sabemos lo que queremos, tenemos que poner de nuestra parte también.