España es el tercer país con más prostitutas del mundo, en números absolutos. Y eso se debe a la alta demanda que se satisface de manera barata y abundante con nuestra ley de Extranjería, que lleva a muchas mujeres migrantes a tener que prostituirse hasta que consiguen papeles.
Las prostitutas no se corresponden en nada a lo que suele salir en las películas: son personas con las que te cruzas cada día en la calle, en el Mercadona, en el banco, y ejercen en pisos en nuestros barrios en su mayoría, no en esos locales de carretera y esos bares con luces de neón. Es una situación mucho más frecuente de lo que te imaginas. Y sus clientes son hombres como tu marido. Que no digo que él lo haya hecho pero, como te han dicho antes, cuatro de cada diez hombres en España lo han hecho alguna vez, una estadística que dobla la del siguiente país Europeo.