No se pide comida a domicilio si llueve por pura empatía. No es una necesidad, es un capricho y recordemos que suelen ir en bici o en patinete, no en coche tapaditos como nosotras cuando vamos a trabajar.
Me alucina que haya tanto comentario de «si no pidiéramos no trabajarían», así va el mundo. Luego sois las mismas que lloráis en cuanto tenéis un poco de lío en el curro pero a los repartidores que les den que para eso son repartidores. Flipo.