Velma, es que si no pides comida cuando llueve, no te pones en esa situación y por lo tanto no te pasará nunca.
No digo que el repartidor actuara bien regañándola, pero no le puedo quitar la razón, ¿qué sabemos si acababa de rozarle un camión o un autobús, ha visto pasar toda su vida por delante de los ojos y ha llegado con un cabreo moruno y un susto mortal, y por eso ha vomitado sapos y culebras? ¿Hola, empatíaaaaaa…?
¿Que estás en tu derecho de pedir comida llueva o truene? Sí. ¿Que estás actuando como una mala persona para satisfacer un caprichito y no deberías hacerte la sorprendida cuando te lo digan en la cara? También.
Y ahora no me vengáis a decir «aay, a lo mejor ella está enferma y necesita pedir comida, a lo mejor tiene a un familiar enfermo, a lo mejor está muy cansada…» NO. Pedir comida es un capricho, un lujo, nunca una necesidad. Siempre tienes en casa aunque sea un huevo, leche y pan, con eso ya te apañas una cena, no necesitas hacer salir a alguien a jugarse la vida entre el tráfico y la lluvia.