Como marxista, le diría a tu pareja que revisara un poco El Capital. Limpiar una casa es una mercancía que se ofrece por parte de la empleada, equivalente a cuando un pintor te pinta la casa. Como ya han dicho arriba, lo rata sería no ofrecer condiciones dignas.
Yo no creo que sea posible un consumo ético dentro del capitalismo, si no pecas por un lado, pecas por otro. Ahora bien, hay mercancías que yo no compraría por el rechazo moral que me suponen (un rechazo más emocional, siendo esta una postura ética emotivista y no racional): no me iría a un resort a que me abanicara un indígena ni me iría a ver una corrida de toros. Pero no considero que eso me haga mejor moralmente, pues sé que como carne que a veces viene de fábricas donde los animales también sufren, o que compro ropa hecha por trabajadores explotados (porque el sistema capitalista funciona en base a la explotación).
El problema es que hoy día la izquierda en general parece haber comprado el cuento de que la manera de protestar es mediante el consumo (cuento muy lucrativo para las clases dominantes). Y tener una empleada es una de estas cosas que se ha señalado como inmoral, porque es un sector que se llena de mano de obra no cualificada y vulnerable, que se contrata a menudo en negro y en no muy buenas condiciones.
Si pagar una empleada os permite descansar y sacar tiempo para participar activamente en la lucha contra este sistema, me parece una opción coherente. El propio Marx y su mujer tenían una empleada doméstica, con la que tenían muy buena relación y gracias a la cual él pudo dedicar tiempo a escribir libros que ayudaron a millones de trabajadores.
Si lo que vais a hacer es simplemente descansar con ese tiempo, me parece igual de ético que no tenerla. Simplemente otra opción más dentro de este podrido sistema que no cambiará por los hábitos de consumo individuales.