Lo clasista (e hipócrita) es pensar que con cambiar las palabras, cambia la realidad. En lingüística se llama «treadmill» a este fenómeno: se deja de usar «criada» porque vemos que algo chirría, que no nos suena progresista y nosotras queremos ser progresistas, y se pasa a «chica»; después lo de «la chica que viene a casa» también chirría y se pasa a «empleada doméstica»; en unos años también sonará mal, poco progresista, y diréis, yo qué sé, «facilitadora de orden doméstico».
¿Lo que estás queriendo decir es que tú tienes más voluntad, que eres más capaz o que te has esforzado más que la persona que va a limpiar tu retrete? Que tienes más mérito. Claro. Si eso lo piensa mucha gente (siempre en la posición de privilegio), se llama meritocracia. Es un pensamiento de derechas, el tuyo, y es totalmente respetable, por supuesto.