Es que con lo que cuentas no me extraña que tu marido no te atraiga. Y peor me lo pones, porque si lo que cuentas es mas bien reciente (que no es de siempre) es que ya le importa un pimiento que lo oigas tirarse pedos o le veas los calzoncillos cagaos y si que le daría vergüenza si tuviera una tía de novedad. Vamos, que contigo ya es aquello de la confianza da asco.
Toca una conversación clara y seria sobre el tema, con educación pero seria, que no se crea que se lo dices de coña. Y si no cambia, pues tocará ir mas allá y llamarle directamente cerdo y que no vas a lavarle mas calzoncillos. O a malas ya, cambiar de tío.