Haced un reparto de tareas, rotatorio, como en los pisos compartidos. Escribís una lista larga con todas las tareas, las dividís en dos bloques, y cada semana a uno le toca un bloque. Si le toca a él hacer la cena y prefiere comprar precocinado y platos de plástico para no lavarlos, pues bueno, es su semana. No se me ocurre qué truco se le puede ocurrir a alguien para evitar ensuciar el baño o deshacer la cama, o la ropa, por ejemplo.
Si aun así se escaquea y no hace las tareas que le tocan (que se escaqueará, seguro), deja tú de preparar su comida (prepara sólo para ti) y de lavar su ropa (lava sólo la tuya).
De todas formas, yo no compartiría mi vida con alguien que me trata como una criada y que piensa que mi tiempo vale menos que el suyo. Pero bueno, eso es cosa tuya.