Bueno, en realidad estás como en un piso compartido, porque compartes nevera, baño y tareas con un desconocido. Con bastantes desventajas: en un piso compartido tendrías la habitación para ti sola, te podrías encerrar sin dar explicaciones si un día llegas cansada y no te apetece charlar, y te podrías subir a casa a un chico que te gustase, y ahora no puedes hacer nada de eso.