Los horarios se los pone uno mismo para uno mismo. Los dueños de nuestro móvil y nuestro tiempo somos nosotros. Lo he pensado toda mi vida con los emails en el trabajo y pienso igual que WhatsApp.
A mí me da igual que tú me escribas a las 9 de la noche o a las 2 de la mañana, escribe cuando quieras, y yo lo leeré en el horario que quiera o pueda.
Nunca he entendido eso de «JO ES QUE ME MANDA WHATSAPPS A LAS DIEZ Y MEDIA DE LA NOCHE» pero quién te obliga a oír la notificación? A leerlo? A contestar? Nadie. Es uno mismo quien configura su propio móvil para que suene o no, y es uno mismo quien decide cuando leer o contestar.
Yo hago igual, te dejo un mensaje cuando sea, y si son las dos de la mañana porque me acabo de acordar, o porque trabajo de noche o porque patatas, ya lo leerás cuando puedas, no espero ni exijo que me leas o respondas inmediatamente.
La experta en protocolo que citó tu madre vive en el siglo pasado, las llamadas son una forma de comunicación y la mensajería instantánea es otra, con tiempos diferentes e interacción diferente, no aplican las mismas reglas en absoluto.