Velma, se pretende imponer una costumbre desde el momento en que es considerada una falta de respeto no participar de ella.
El respeto y la madurez va en dos direcciones: que tengan la madurez de aceptar que yo no quiera entrar y, por fortuna, no he tenido problemas en mi entorno con esto.
Ya participo del acto social que supone asistir al banquete, que tampoco me entusiasma nada.