Quejarse no, hablar sí. Porque lo que molesta y no se habla se queda dentro, se acumula y después es peor. Igual fue una ocasión puntual por la novedad y no tiene ninguna importancia. Igual los padres de él son unos metomentodo y es la primera de muchas. Hablar sobre ese y cualquier otro aspecto de la convivencia, independientemente de quién pague el piso, al principio, es necesario.