Pues está claro que eso es lo que tendré que hacer si es que me vuelvo a animar a organizar algo. Porque la verdad es que he salido escaldada. He pecado de inexperta y he confiado en gente que no conozco tanto, a mí se me caería la cara de vergüenza. Y lo peor es que no ha sido ni una ni dos personas, hay que joderse. La gente va a lo suyo.