Pobre hija. En mi opinión te estás portando mal con ella. Es adulta, y no tienes derecho moral ninguno a ponerle «hora de llegada» porque la estés manteniendo. Ella vive así porque no le queda remedio, la economía actual no está como para independizarse sin más. Lo suyo sería que la apoyaras de corazón, y no con la condición de controlar completamente su vida. Eso anula totalmente a una persona y daña su salud mental. Yo no me extrañaría si dentro de unos años, cuando tu hija ya esté independizada, vaya espaciado el contacto más y más.