Si tus hijos ya tienen su apellido como el 1º apellido ya puede dar gracias, venga va! Y sino, que se vaya a pastar.
Cuidado, no te fíes de que él te inscriba al niño en el hospital y le ponga el nombre que le salga a él de los cojones. Aunque posteriormente puedes hacer el cambio de nombre, pero es un coñazo de visitas al juzgado.