O sea, que tu hija te dice «Mamá, me quedo a dormir en casa de Zutanita o de Perenganita» y después Zutanita y ella se largan por ahí de discotequeo, vuelven a casa a las cinco de la mañana y, si tienen algún problema, NO TE LLAMAN A TI, tienen clarísimo que hay que llamar a cualquier persona del mundo, menos a ti.
Eso es lo único que ganas tratando a tu hija sin confiar en ella. Que te oculte cosas y te mienta.